A sus 80 años de edad la escritora mexicana murió ayer, víctima de trombosis intestinal
Erika P. Bucio Agencia Reforma
MÉXICO, DF, 1-Dic .- La poeta Enriqueta Ochoa (Torreón, Coahuila, 1928-Ciudad de México 2008) falleció ayer, a los 80 años de edad, víctima de una trombosis intestinal.
Descubrió su vocación poética en la infancia y a los 19 años publicó su primer poemario Las urgencias de un Dios, que mereció la censura católica en su natal Torreón. Y si soportó el rechazo, fue gracias a su padre, un relojero de profesión.
Ese poemario anunciaba ya una poesía de profundo sentido religioso pero atada al presente, que permearía su obra. A lo largo de su vida publicó Los himnos del ciego, Las vírgenes terrestres, Cartas para el hermano, Retorno de Electra, Bajo el oro pequeño de los trigos (poesía reunida), Canción de Moisés y Asaltos a la memoria.
"(Dios) Sigue siendo el enigma más grande. Una totalidad buscada. Es una certeza de continuar adorándolo", reflexionaba la poeta, a sus 80 años.
En mayo pasado, Ochoa recibió la medalla de Bellas Artes como "reconocimiento a su trayectoria literaria y su influencia sobre las nuevas generaciones de poetas mexicanos".
"Me siento feliz. Creo que nunca he estado tan feliz como ahora que tengo 80 años. Ya me puedo ir tranquila", expresó al recibir el homenaje en el Palacio de Bellas Artes.
Compañera de generación de Dolores Castro, Ochoa marcó un antes y un después en la poesía mexicana, consideró el poeta José Vicente Anaya.
"Es una poeta poeta intensa y brillante que dejó huella en la poesía mexicana desde sus primeras obras, es de las mujeres que trajeron una nueva palabra a la poesía, y es su contribución más importante.
"Retorno de Electra es una obra que tal vez sea la primera que expresa el testimonio principal de su lenguaje y poética", planteó.
En ese poemario asomó su definición de la poesía: "Es el hallazgo de lo insólito en lo cotidiano (...) La poesía como labor es ardua y en ella es fácil desmoronarse en pequeños fuegos artificiales. Yo quiero ir más allá, decir lo más entrañable mío, que en todos los casos es, también, de los demás".
Este año, el Fondo de Cultura Económica publicó la antología Poesía reunida, que incluía el poemario inédito Los días delirantes. Hasta sus últimos días se mantuvo activa escribiendo.
"Dejó pendiente de publicación de libro de imágenes poéticas, un diccionario de imágenes poéticas, un trabajo que le tomó 15 años, alcanzó a concluirlo", informó su yerno Alejandro Sandoval.
Su obra ha sido traducida al inglés, francés, alemán y japonés..
Sus restos serán velados e incinerados hoy en una agencia funeraria de la calle Félix Cuevas, en la Colonia del Valle. Le sobrevive su hija, la poeta Marianne Toussaint.
ASÍ LO DIJO Toda la vida, incluyendo la longevidad, se la debo a la poesía. La poesía me mantiene en contacto lo sagrado y profundo". Enriqueta Ochoa, poeta
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